Taller DanzaNido

Taller Danza-Nido

Danza Nido es un espacio de música, danza y afecto donde las mamás – con sus bebes porteados en mochila o fular – se convierten en un nido para su bebé con el objetivo de disfrutar, fortalecer el vínculo y facilitar la crianza.

El taller DanzaNido está basado en biodanza y crianza natural.

Realizar el taller DanzaNido os va a arropar en la magia de la vinculación afectiva donde podréis adaptar vuestro ritmo al ritmo del mundo y todos formaremos un gran útero en movimiento lleno de vida.

La mamá aprende a:

  • Relajar su cuerpo para contener a su bebe, lo que le ayuda a la hora de dormirlo y relajarlo
  • Crea un espacio afectivo idóneo donde el bebé se siente seguro, lo que favorece el crecimiento del cerebro del bebé.

Para quién:

  • Mamás que quieren iniciarse en el porteo.
  • Mamás interesadas en disfrutar los primeros meses de crianza.
  • Mamás trabajadoras que dejan a su bebé en la guardería.
  • Mamás que quieren compartir un buen rato con su bebé y otras mamás y bebés.
  • Mamás que quieran sembrar el amor como base del vínculo con su bebé.

Duración:

1 mes: 4 sesiones de 45 minutos.

Dónde:

En un espacio cálido y acogedor donde quepamos un grupo de aproximadamente 10 mamás con sus bebés.

En Valencia y alrededores (yo me puedo desplazar)

Más información sobre DanzaNido:

En este taller trabajas la vinculación del núcleo mamá – bebé en un mundo crianza donde descubres las sensaciones de la interacción creativa con otras mamas y sus bebés.

Objetivos principales:

  • Trabajar la afectividad para nutrir el vínculo con nuestro bebé.
  • Aprender a relajar nuestro cuerpo en contacto con nuestro bebé.

Biodanza:

La biodanza tiene su inspiración en los orígenes primitivos de la danza como movimiento profundo que surge del interior del hombre. Es movimiento de vida, es ritmo biológico, ritmo de corazón, de la respiración, impulso de vinculación.

La biodanza es un sistema de integración que reestablece la vinculación con la especie humana y la naturaleza, autorregula y renueva el organismo, armoniza los instintos con el estilo de vida para conservar la vitalidad y nos permite desarrollarnos como seres humanos completos a través de la integración de los potenciales genéticos, del encuentro de uno mismo y de los demás, mediante danzas, música y consignas precisas adaptadas al nivel y tipología de cada grupo.

En este taller vamos a trabajar la vinculación madre-hijo como la prolongación de la simbiosis con la madre después del nacimiento.

Psicología de contención y afecto:

Las experiencias que el bebé tiene junto al cuerpo de la madre le recuerdan su situación intrauterina, ya que ésta le proporciona los mismos estímulos: el ritmo o movimiento, escuchar los latidos de su corazón, el tono de su voz y sobre todo la sensación de fusión con el cuerpo de su madre.

De importancia decisiva para el desarrollo de la personalidad es que en los primeros tiempos de vida se logre una vinculación fecunda y satisfacción de la necesidad básica de protección y seguridad. Ahí es donde se ponen los cimientos del destino ulterior del niño, ya que sin vinculación no puede haber desvinculación.

La satisfacción de sus necesidades básicas de comida y, sobre todo, de consuelo y protección anticipados al portearlo, representan para el bebé la posibilidad de confiar en los padres y le proporcionará la vinculación y la seguridad que necesita.

La contención que brinda la madre/el padre a un bebé porteado tiene como resultado niños que crecen sin miedo, con confianza y seguridad y una profunda vinculación, no sólo hacia su madre sino también a sus raíces, cultura y tradiciones, y una fuerte identificación con su grupo social.

La ciencia habla:

Cada vez se oye más hablar de la noción de apego durante los primeros años de vida de un niño. Esa palabra que puede sonar abstracta es, según los expertos, la clave del desarrollo de la parte del cerebro que posibilita la empatía. Allan Schore, un referente internacional en este tema, lo pone así de sencillo: “la relación de apego entre la madre y el hijo le da forma, moldea el lado derecho del cerebro”.

[El artículo completo y otras fuentes científicas que lo corroboran se pueden consultar en el blog]

 

Este poema lo escribí durante los primeros meses de vida de mi bebé:

Madre Nido

Hay una mujer que me mira desde el espejo,

está de pie y lleva a su bebé en brazos,

el bebé mama de su pecho mientras ella lo mece y le canta,

sus ojos redondos cobijan dos ojeras de plata,

su figura se yergue en guardar la pequeña horizontal de su costilla.

Hay una mujer que me mira desde el espejo,

está sentada y lleva en brazos a su bebé

que duerme plácido apoyado sobre el pecho desnudo de su madre,

ella lo mira desde sus ojos llorosos de cansancio y amor,

lo ama desde el nido de sus brazos,

cada gramo de peso del bebé de leche

confluye en dos vientres respirando al unísono paz.

El bebé se despierta y sonríe,

juega al cíclope escondiendo su sonrisa entre el brazo y el costado de su madre,

nido de risas,

risas que suenan a tarde de finales de agosto,

que saben a felicidad y amplitud de pecho.

Madre nido sonríe y el rocío de mis ojos es reflejo de los tuyos confundido.